La población cubana de Tampa está formada en lo fundamental por descendientes de los tabaqueros que vinieron de la isla en los años 1800 y un nuevo flujo de inmigrantes que han llegado en los últimos dos decenios. (Photo: Wikimedia Commons.)

La población cubana de Tampa está formada en lo fundamental por descendientes de los tabaqueros que vinieron de la isla en los años 1800 y un nuevo flujo de inmigrantes que han llegado en los últimos dos decenios. (Photo: Wikimedia Commons.)

Por Eric Barton
Florida Center for Investigative Reporting

Sin mucho alboroto inicialmente, y ahora de manera muy pública, Tampa ha cortejado a Cuba con la esperanza de convertirse en su futuro socio comercial. Los dueños de negocios hablan de cómo aprovechar la situación cuando la isla se abra, y los políticos viajan a la isla y se han pronunciado contra el embargo.

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Tampa and Miami in Cold War Over Cuban Trade

Pero las cosas son diferentes en Miami, donde los funcionarios electos favorecen el embargo comercial. Y los líderes de negocios, temerosos de represalias, rara vez hablan sobre el comercio a futuro con la isla.

Miami parece estar en buena posición para beneficiarse más cuando el embargo se levante, dada su proximidad y una población mucho mayor de cubanoamericanos. En la zona metropolitana de Miami hay 982,758 personas de ascendencia cubana, en comparación con 81,542 en la zona de la Bahía de Tampa.

Pero Tampa ha dedicado los últimos 10 años a desarrollar relaciones con funcionarios cubanos. Todo comenzó hace más de un decenio con la visita en 2002 del alcalde de Tampa. Lo siguió una concejala en numerosos viajes durante los últimos años, y en mayo la Cámara de Comercio de Tampa organizó a un grupo de 38 políticos y líderes empresariales que viajaron a la isla.

Los políticos de Tampa hablan de ampliar los vuelos directos a La Habana. Quiere que Tampa se convierta en la sede de barcos de crucero que visiten ciudades de la isla a imaginan que el Puerto de Tampa se convierta en el principal punto de distribución de bienes con destino a Cuba una vez que el embargo no exista.

José Gabilondo, nacido en Cuba y director del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de la Florida, dijo que los líderes municipales de Tampa esperan sacar provecho a la reticencia de Miami para comerciar con la isla. “Irónicamente, Miami puede ser la única ciudad importante de la Florida que no se prepara debidamente para una mayor relación con Cuba”, dijo Gabilondo.

No está claro hasta qué punto la reticencia de Miami para negociar con Cuba afectará a la ciudad una vez que la isla se abra al comercio, dijo Gabilondo. Los grupos anticastristas en Miami han creado una atmósfera negativa con la isla que pudiera dificultarle forjar alianzas. Y mientras en Miami sólo se habla del embargo, Tampa se prepara para sacar provecho a los antiguos lazos con el vecino comunista de la Florida.

El acercamiento de Tampa a Cuba

Patrick Manteiga se detiene en el pasillo de las oficinas de La Gaceta, el periódico centrado en temas cubanos que tiene en Tampa. Su padre lo fundó en 1922 después de varios años de lector de tabaquería en Ybor City, donde contaba los sucesos del día a los torcedores. Manteiga dijo que su publicación circula 18,000 ejemplares a la semana en 44 estados.

Patrick Manteiga

“Es nuestro muro de la vergüenza, dependiendo de cómo se quiera ver”, dijo Manteiga, tomando una foto de la pared. “Esta es una foto de mi abuelo con Fidel Castro en 1956. Y encima de la mesa hay dinero para la revolución. Esta otra es una foto donde estoy yo y Fidel Castro”.

Manteiga ha publicado editoriales a favor de levantar el embargo. Ha viajado a Cuba. Incluso se ha reunido con Fidel Castro, quien le firmó una foto, que muestra al abuelo de Manteiga sentado con Castro a una mesa llena de dinero recaudado para la revolución.

“Ahora los golpes no son tan fuertes como cuando uno dice que la postura de Estados Unidos sobre Cuba es errónea”, dijo. “Hace 15 años, si uno hubiera dicho eso en Miami le incendiaban el edificio”.

Es difícil imaginar que tales fotos cuelguen en la pared de un diario en Miami, pero estamos en Ybor City, donde la población cubana se considera mucho más moderada ante el gobierno de Fidel y Raúl Castro.

La moderación política tiene raíces en la historia de Tampa. La población cubana de Tampa está formada en lo fundamental por descendientes de los tabaqueros que vinieron de la isla en los años 1800 y un nuevo flujo de inmigrantes que han llegado en los últimos dos decenios, dijo Arturo López-Levy, experto en temas cubanos de la Universidad de Denver. Los dos grupos apoyan el levantamiento del embargo en mayor número que los exiliados de la revolución de Castro, que en su mayoría viven en o cerca de Miami y tienen más probabilidades de haber perdido propiedades y sido víctimas de tortura a manos del dictador.

“Tampa no es procastristas, pero la población es más realista sobre la efectividad del embargo”, dijo López-Levy. “Incluso los que se oponen a los hermanos Castro no piensan que el embargo es una prueba de fuego”.

En el 2002, el entonces alcalde de Tampa, Dick Greco, y 19 líderes de negocios viajaron a Cuba. Greco, hijo de un inmigrante italiano, creció en Ybor City. Su viaje fue el primero de un alcalde de la Florida a Cuba en 40 años. Cubanos de Tampa abrumaron la oficina del alcalde con llamadas telefónicas y mensajes electrónicos de protesta, especialmente después que el alcalde reconoció que se había reunido cinco horas con Castro.

Pero desde entonces Tampa se ha vuelo mucho más moderada, según la concejala Mary Mulhern, quien ha viajado a Cuba tres veces, la última en mayo en el viaje de la Cámara de Comercio.

“Es cierto que la respuesta ha sido ruidosa y vitriólica”, dijo Mulhern. “Pero pudiera contar a las personas que han protestado con una mano, y me sobran dedos”.

El interés de Mulhern se originó en una reunión con Albert A. Fox Jr., ex asistente del Congreso que ahora dirige la Alianza por una Cuna Responsable, grupo que defiende el levantamiento del embargo, y escogió a Tampa como sede por sus políticas moderadas.

“Miami es casi irrelevante para las relaciones entre Cuba y Estados Unidos”, dijo Fox. “Si mañana levantaran el embargo, Tampa tiene ventaja sobre todas las demás ciudades de Estados Unidos debido a su relación histórica con los tabaqueros”.

Fox ha ayudado a convencer a varios políticos de la zona de Tampa a pronunciarse contra el embargo. En abril, la representante federal Kathy Castor, demócrata por Tampa, fue el primer miembro de la delegación floridana en el Congreso en pedir el fin del embargo, establecido hace varios decenios. Castor, quien no devolvió varias llamadas para conocer su postura para este reportaje, también viajó a la isla en mayo.

En un artículo publicado en su página de internet, Castor dijo que Cuba ha implementado reformas que le recuerdan los “los históricos cambios económicos ocurridos desde los años 1980 en los países del antiguo bloque soviético, China y Vietnam en los últimos 25 años”.

En estos días el Aeropuerto Internacional de Tampa celebra varias actividades para festejar la herencia cubana, como catas de sándwiches y orquestas cubanas para promover los vuelos directos a la isla.

Y líderes empresariales discuten planes para un día ampliarse a la isla. Entre los que viajaron a Cuba en el reciente viaje de la Cámara de Comercio de Tampa estuvieron el presidente de Tampa Bay Lightning, ejecutivos de varios hospitales de la zona y el presidente de la Universidad del Sur de la Florida en Tampa.

Al preguntársele si Tampa está en mejor posición para invertir en Cuba después del embargo, Bob Rohrlack, presidente del directorio y presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Tampa dijo: “Sin duda alguna, absolutamente”.

Rohrlack dijo que la junta directiva de la organización ha estado planeando las actividades comerciales con Cuba desde hace siete años. Las cámaras de comercio por lo general tienen prohibido participar en actividades políticas, pero Rohrlack dijo que identificó una oportunidad para Tampa.

“La gente aquí entiende que esta política de hace 50 años no funciona. Es hora de que comencemos a pensar en qué pasará después del embargo”, dijo.

Originalmente, la cámara planeaba enviar a uno ejecutivo con cinco representantes de la comunidad, pero cientos de personas expresaron interés y decenas se inscribieron para el viaje. Rohrlack dijo que tuvo que reducir la cifra a 38. “Había mucho interés y finalmente tuvimos que reducir el número”, dijo.

Durante el viaje, Rohrlack recuerda haber conversado con personas que se refirieron a Miami como una ciudad de posturas anticastristas, mientras que a Tampa la veían como un lugar que creció alrededor de las tabaquerías de Ybor City.

“En Tampa se celebra la diversidad de los cubanos, mientras que en Miami hay menos aceptación”, dijo Rohrlack. “Eso nos va a beneficiar cuando Cuba se abra”.

Tampa tendrá un aumento inmediato “de por lo menos 5,000 puestos de trabajo” cuando eso suceda, calcula Manteiga, sentado frente a una pintura de su padre en la oficina del periódico en Ybor City.

Cuba no tiene los almacenes necesarios para manejar envíos masivos, de manera que los insumos habrá que llevarlos desde un lugar cerca hasta que tengan las instalaciones necesarias. Las fresas de la Florida, por ejemplo, no pueden llevarse a granel a Cuba, lo que significa envíos semanales desde el Puerto de Tampa.

“Tampa ha sido una válvula de seguridad para Cuba desde hace más de 100 años”, dijo Manteiga, señalando que la gente de Ybor City ayudó a financiar la guerra de independencia de la isla contra España. “Ocurrirá lo mismo cuando levanten el embargo”

La postura inflexible de Miami

La empresa de Blaine Zuver en Coral Gables anuncia que puede coordinar viajes de aventuras “de un polo al otro”. La compañía se llama Arctic Tropic, pero se apresura a decir que hay un lugar al que no se atreve a viajar.

Beneficios potenciales del comercio con Cuba

Los negocios de la Florida han estado planeando, casi siempre en secreto, para cuando se levante el embargo estadounidense a la isla. Entre las oportunidades potenciales están, a saber:

Un auge para los puertos
Cuba carece de los almacenes para recibir grandes cantidades de productos. Eso significa que los exportadores tendrían que enviar cargamentos más pequeños con mayor frecuencia desde puertos cercanos. Miami es el lugar ideal por su cercanía, pero puertos grandes como Tampa, Fort Lauderdale y Jacksonville le ofrecerán competencia, así como el mayor puerto del país en Nueva Orleans.

Trasporte marítimo y cruceros
La Ley de Democracia en Cuba de 1992 prohíbe que ningún barco de carga o crucero de placer que toque Cuba por concepto de transporte de bienes comerciales y servicios toque ningún puerto estadounidense en un período de 180 días. El alivio de esa restricción significaría que las grandes empresas de crucero y transporte marítimo pueden hacer escala en Cuba. Pero primero el gobierno cubano tendría que mostrar interés, porque en el 2005 Fidel Castro decidió no recibir barcos de crucero después de quejas de que dejaban mucha basura en la isla.

Mejora a la infraestructura
Todos los servicios básicos de la isla, como electricidad, acueducto y alcantarillado, dependen de sistemas muy viejos que probablemente sean renovados después del fin del embargo. La red eléctrica en específico, ha sufrido por la falta de modernización y el embate de los huracanes, y reporta apagones 125 días al año, según un estudio de la Universidad de Miami. Por su parte, los puertos, carreteras y aeropuerto pudieran ser objeto de modernización desde que los soviéticos retiraron la ayuda económica a la isla hace dos decenios.

Contratos de mantenimiento
Después de embargo, las empresas estadounidenses buscarán contratos para prestar servicios en la isla. Pero esa perspectiva de negocios está plagada de interrogantes, especialmente porque Cuba canceló inesperadamente un contrato con una empresa italiana para operar el Puerto de La Habana. Otras empresas intencionales también han tenido poco éxito en impugnar detalles de los contratos en los tribunales cubanos.

Nueva flota de vehículos
Los vehículos norteamericanos de los años 50 en la isla generan buenas fotografías, pero la entrada de nuevos vehículos después que se elimine el embargo pudiera beneficiar mucho al Puerto de Jacksonville, que ya maneja una gran cantidad de vehículos importados.

“No quiero decir que me pondrían en una lista negra si fuera a Cuba, pero es algo que no se ve nada bien”, dijo. “Mi compañía tiene buenas conexiones aquí en Miami, y las perdería de inmediato”.

Es una postura común entre las compañías de Miami, donde la opinión política oficial parece ser que nadie debe hacer negocios con Cuba hasta que haya reformas democráticas amplias en la isla.

Pero es poco probable que eso suceda a corto plazo, dijo Gabilondo, de la Universidad Internacional de la Florida. Lo más probable es que la isla se abra poco a poco con un levantamiento gradual del embargo y un avance lento hacia el capitalismo. Probablemente sea más parecido a las reformas en Vietnam que la conversión de la noche a la mañana en Rusia.

La lenta marcha hacia la democracia probablemente beneficie a ciudades como Tampa, Jacksonville, Fort Lauderdale y Nueva Orleans, pero no a Miami. Los exiliados de Miami insisten en que no debe haber un acercamiento al gobierno de Castro hasta que se implementen reformas democráticas amplias y se devuelvan las propiedades confiscadas a sus dueños legítimos. Eso pudiera afectar las probabilidades de Miami de beneficiarse si Cuba se abre lentamente a la inversión estadounidense.

Miami sigue siendo un lugar donde las compañías temen represalias por hacer negocios con el gobierno de Castro. Una agencia de viajes de Coral Gables que coordinaba viajes a Cuba fue objeto de un atentado incendiario el año pasado. Nadie se ha atribuido la responsabilidad por el incendio intencional, pero Miami tiene un antiguo historial de empresas que han sido objeto de represalias por siquiera hablar de poner fin al embargo.

Menos de un mes después que la delegación de la Cámara de Comercio de Tampa regresó de Cuba, el presidente de la Cámara de Comercio del Gran Miami, Alberto Dosal, declinó hablar del tema y en su lugar emitió una declaración por correo electrónico, que decía en parte: “Una vez que Cuba sea libre y democrática, la Cámara de Comercio del Gran Miami estará muy dispuesta a comentar sobre los negocios con la Perla del Caribe. Hasta entonces, cualquier conversación sobre el tema no tiene sentido y sería prematura”.

El tema de la política cubana fue evidente en Miami el año pasado durante el comienzo de las obras de la nueva estación de trenes del Aeropuerto Internacional de Miami. Cuando Gilberto Neves, presidente de directorio y director ejecutivo del conglomerado de construcción Odebrecht USA se paró para hablar, tres legisladores federales que estaban presentes abandonaron la actividad. Los representantes federales Ileana Ros-Lehtinen, Mario Diaz-Balart y David Rivera abandonaron la actividad en protesta por el hecho de que la empresa matriz de Odebrecht en Brasil tiene contratos con Cuba.

La adherencia a la línea dura es común entre los líderes de Miami. Los grupos anticastristas todavía donan importantes cantidades de dinero a las campañas políticas. El más influyente es el supercomité de acción política US-Cuba Democracy PAC, conocido como el Cuba PAC en Tallahassee y Washington, D.C. Con sede en Hialeah, el US-Cuba Democracy PAC gastó más de $400,000 el año pasado, casi todo en donaciones a candidatos federales, dos terceras partes de ellos republicanos. Casi toda la delegación legislativa de la Florida recibe dinero del Cuba PAC. La única legisladora del estado que no reportó haber recibido contribuciones del Cuba PAC fue Kathy Castor, de Tampa.

Quizás el crítico miamense más uniforme del gobierno de Castro es Javier Souto, de 74 años y comisionado de Miami-Dade. Souto nació en la histórica villa de Sancti Spíritus, Hijo de dos profesionales, trabajó un año en el gobierno de Fidel Castro antes de desilusionarse con la revolución. Souto marchó a Miami y participó en la fracasada invasión de Bahía de Cochinos. Souto fue representante y senador estatal antes de ser electo a la Comisión del Condado Miami-Dade en 1993.

Cuando se le preguntó sobre el acercamiento de Tampa al gobierno cubano, Souto comparó la ciudad a países que han ignorado el embargo estadounidense, como Canadá y Alemania. “No les interesan los derechos humanos, no les interesa la libertad de expresión, no les interesa nada de eso”, dijo. “Sólo les interesa el dinero”.

Tampa puede pensar que se beneficiará de hacer negocios con Cuba, dijo Souto, pero pronosticó que la ciudad pagará las consecuencias. El gobierno cubano es conocido por no pagar sus deudas y probablemente no prestará atención a las facturas que le envíen las compañías de Tampa. “Lo que Tampa va a recibir de Cuba es muchos problemas y dolores de cabeza”, dijo.

Aunque los políticos de Miami apoyan públicamente el embargo, en privado muchos hablan de su deseo de que desaparezca, dijo Kathy Sorenson, ex comisionada de Miami-Dade y presidenta de la Iniciativa por el Buen Gobierno, una entidad sin fines de lucro. Tras bambalinas, los negocios de Miami planean sin mucho alboroto la apertura de Cuba, dijo Sorenson.

“En Miami hay muchos hombres de negocios inteligentes, y créame, ya buscarán la forma de hacer negocios allí cuando se abra”, agregó.

Como muchos en Miami, Mike Vidal objeta cualquier trato con la isla mientras no haya reformas sustanciales. Entre ellas, Vidal quiere que las tierras que el gobierno le confiscó a su familia, como la residencia de su abuelo, que parece un castillo, una mina de cobre, una finca de ganado y un kilómetro y medio de terrenos frente al mar.

Vidal, de 57 años y técnico en Informática, viene de una familia con fuertes conexiones políticas: su abuelo fue presidente de la Cámara de Representantes y embajador del gobierno del presidente Fulgencio Batista ante la ONU. Su padre fue asesor de Batista.

“En relación con el tema cubano yo me considero muy moderado”, dijo Vidal. “Pero a la hora de hacer negocios con Castro, viajar a la isla, no quiero que eso suceda hasta que le devuelvan las tierra que confiscaron a las familias, la mía entre ellas. Que las paguen o nos las devuelvan”.

Expertos en el tema cubano opinan que no es probable que eso suceda, y es un asunto clave que puede impedir que Miami se beneficie de las lentas reformas en la isla, para beneficio de ciudades como Tampa.

The Public Insight Network contribuyó a este reportaje.

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